Generación eléctrica en Japón (período 1990-2008)

El mix energético de Japón es un modelo con una generación nuclear importante, que suponen un cuarto del total en el período. Los trágicos acontecimientos recientes originados por el tsunami ponen de actualidad el debate sobre seguridad nuclear.

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Generación eléctrica en Estados Unidos (período 1990-2008)

Estados Unidos es el país con mayor consumo eléctrico del continente americano y uno de los mayores a nivel mundial junto con China. En este artículo se muestra la evolución de la generación por fuente para el período 1990-2008.

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Generación eléctrica en Suecia (período 1990-2008)

Los datos del estudio proceden de la Agencia de Información de la Energía de los EEUU, para el período 1990‐2008. El modelo eléctrico sueco está basado en la contribución similar de una mezcla de nuclear e hidroeléctrica con apenas generación de combustibles fósiles. Es, por tanto, un modelo de pocas emisiones de gases de efecto invernadero.

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Generación eléctrica en Italia (período 1990-2008)

En el estudio sobre el modelo de generación eléctrico italiano se han empleado datos procedentes de la Agencia de Información de la Energía de los EEUU, para el período 1990‐2008. Resulta novedoso el hecho de ser un modelo con aprovechamiento geotérmico en la generación, tanto como carecer de contribución nuclear.

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La energía hidráulica

La energía hidráulica es el aprovechamiento de la energía cinética de una masa de agua. El agua mueve una turbina cuyo movimiento de rotación se transfiere, mediante un eje, a un generador de electricidad. Hasta mediados del siglo XX la energía hidráulica fue la principal fuente para la producción eléctrica a gran escala.
Las centrales minihidráulicas son aquellas que cuentan con una potencia instalada menor a 10 MW. Esta tecnología renovable es la forma más respetuosa con el medioambiente que se conoce para la producción de electricidad como lo corroboran los estudios de Análisis de Ciclo de Vida (ACV) realizados para distintas tecnologías.

Tecnología

Existen fundamentalmente dos tipos de centrales hidroeléctricas:

  • Centrales de agua fluyente, son aquellos aprovechamientos que mediante una obra de toma, captan una parte del caudal circulante por el río y lo conducen hacia la central para ser turbinado. Después, este caudal es devuelto al cauce del río. Estas centrales se caracterizan por tener un salto útil prácticamente constante, y un caudal turbinado muy variable, dependiendo de la hidrología. Por tanto, en este tipo de aprovechamiento, la potencia instalada está directamente relacionada con el caudal que pasa por el río.
  • Centrales de pie de presa, son aquellas situadas aguas abajo de los embalses destinados a usos hidroeléctricos o a otros fines como abastecimiento de agua a poblaciones o riegos, susceptibles de producir energía eléctrica, ya que no consumen volumen de agua. Tienen la ventaja de almacenar la energía (el agua) y poder emplearla en los momentos en que más se necesiten. Normalmente son las que regulan la capacidad del sistema eléctrico y con las que se logra de mejor forma el balance consumo/producción.

En las centrales de agua fluyente el esquema básico de las mismas suele contar con todos o algunos de los siguientes elementos: un azud o presa de derivación, que desvía parte del caudal a través de un canal o tubería hacia una cámara de carga; desde ésta parte una tubería forzada que conduce el agua hasta la turbina. Ésta se encuentra en el edificio de la central junto con el generador eléctrico y los elementos auxiliares. Por último, un canal de descarga devuelve el agua al cauce del río.

La potencia de una central hidroeléctrica depende del caudal que pueda turbinar y del salto, es decir, de la diferencia de cotas del agua a la entrada y la salida de la central. En función de dichos parámetros (salto y caudal) se elegirá el tipo de turbina más adecuada.

Situación actual

A pesar de ser la tecnología de generación eléctrica más respetuosa con el medioambiente, la minihidráulica no ha gozado de buena imagen entre la sociedad. La creencia infundada de que las centrales minihidráulicas deterioran el ecosistema fluvial ha dañado de forma muy grave no sólo la imagen de esta tecnología sino la percepción que las distintas Administraciones Públicas tienen de la misma. No hay más que dar un paseo por los alrededores de una central minihidráulica para desmentir esta falsa creencia.

Los últimos años el sector se ha visto prácticamente estancado debido a la ausencia de nuevas concesiones o la ralentización para obtención de permisos en las concedidas y no alcanzará para 2010 ni siquiera el 60% del objetivo previsto en el Plan de Energías Renovables.