Primer atlas español de la energía de las olas

El primer atlas de la energía de las olas de España se está elaborando desde Cantabria tras haberse encargado al Instituto de Hidráulica Ambiental

Un escalón más hacia arriba en la carrera por convertirse en referente indiscutible del sector. El Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria está elaborando ya para el Ministerio de Industria un ‘Atlas de las energías renovables en el medio marino’.

Su estudio definirá cuáles son las zonas del litoral español más indicadas para instalar dispositivos eólicos o de aprovechamiento del oleaje y, al tiempo, qué tecnologías serán más adecuadas a cada área. Alrededor de 10 investigadores trabajan para sacar adelante este encargo, que respalda el prestigio del centro de investigación y formación cántabro.

Y, de rebote, sirve para poner en primera línea la imagen de la región en los
ámbitos científicos asociados a las nuevas tecnologías aplicables a las energías limpias. Porque es la primera vez que se hace este mapa y se hará desde Cantabria, donde el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (Idae) ha encontrado tecnología y cualificación suficiente para concretar su su plan. «Actualmente tenemos una de las mejores metodologías del mundo en este campo», señala Iñigo Losada para explicar los motivos que llevaron al Idae a elegirles de entre todos los posibles candidatos.

Este organismo sacó a concurso la evaluación del potencial de la anergía de la olas en todo el litoral español en verano y el instituto se hizo con el contrato. Sus investigadores tendrán que acabar su informe para mayo: entonces se tendrá una radiografía de cómo se pueden aprovechar vientos y olas.

El centro cántabro dio una serie de pluses frente a otros aspirantes. Hará, por ejemplo, una proyección de la evolución de las instalaciones a 60 años vista, y no a 25 años, como pedían las bases del ministerio. Una vez conseguido el proyecto, el IH desplegará sus metodologías por todas las costas y los datos que recabe y procese servirán de base para redactar el Plan de Energías Renovables 2011-2020, que se integrará en un sistema de información geográfico.

Al tiempo que se mida la potencia del recurso, se definirá su variabilidad temporal. A priori, se sabe que el Cantábrico y Canarias son las áreas de costa con mayor recorrido. Lo han señalado los mapas que existen a nivel mundial, que establecen que en el archipiélago canario la potencia puede estar en torno a los 20 ó 25 Kw/m, en tanto que, en el Cantábrico, la energía a disponible sería de entre 25 y 60 kw/m.

De hecho, son España el Reino Unido y Portugal los principales países donde se desarrollan tecnologías para el aprovechamiento de la energía marina. Y las administraciones consideran que España podría convertirse en líder mundial de esta energía del futuro, como ya lo es en la explotación de otras renovables.

En este contexto, el estudio que ejecuta el IHC es pionero. Aunque se han realizado algunos a nivel autonómico o regional, no existía un informe nacional detallado que permita hacerse una idea del camino que podría tener el país en este ámbito.

Pero no es éste el único proyecto que está en marcha en el IH en el ámbito de las energías renovables en el medio marino: en los últimos meses, este departamento ligado a la Universidad de Cantabria se ha abierto paso en otros dos grandes planes. En uno de ellos -el Maren- la UC va de la mano de Irlanda, Portugal, Reino Unido y Francia con el objetivo de evaluar las consecuencias ambientales que tendrán sobre los océanos estas nuevas tecnologías. A los cántabros les ha tocado diseñar la metodología y las herramientas para medir cómo influyen en su entorno los parques eólicos offshore.

Y en otro -el Cenit- la colaboración con la empresa privada es estrecha: se actúa como consultores de tres sociedades (Norvento, Proes e Iberinco), a quienes se apoya en el desarrollo de proyectos de energía eólica, la forma de optimizar las redes eléctricas de los parques eólicos marinos o la caracterización climática de los mismos.

Son sólo tres de los frentes abiertos que tiene ahora mismo el instituto, cuya actividad crece como la espuma al hilo del interés socioeconómico que están despertando los últimos años las energías renovables. El IH iba por delante, dado que su interés por los recursos del agua está en el origen de su creación.

El centro no se limita a investigar: una parte muy importante del trabajo consiste en transferir las tecnologías y en seguir formando especialistas.

Fuente:    El Diario Montañés

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