Texto del Acuerdo de Copenhague

ESPECIAL CONFERENCIA DE COPENHAGUE: 7-18 Diciembre 2009

Texto del Acuerdo de Copenhague (inglés)

Un acuerdo de sólo tres páginas marcó el final de la Cumbre del Cambio Climático que, en los últimos días, vio pasar a más de 100 jefes de Estado y de Gobierno. De nada sirvió su presencia, o de mucho, según se mire, porque el descafeinado documento que anoche se esperaba aprobar ha sido posible sólo gracias al esfuerzo y el empeño de algunos líderes. Pero aún así sólo puede hablarse de fracaso estrepitoso, pues retrasa la consecución de un tratado vinculante para antes del fin de 2010, «preferiblemente en seis meses», según el documento sobre la mesa al cierre de esta edición.

El denominado «Acuerdo de Copenhague» no es más que una declaración de intenciones que no sólo no avanza, sino que da pasos atrás con respecto a la «Hoja de ruta» de Bali, aprobada en 2007. Así, recoge que el objetivo de la acción global debe ser que el incremento de temperatura sea inferior a los 2ºC, si bien no especifica cuál es el punto máximo en que deben empezar a descender las emisiones, sólo dice «lo antes posible», cuando los científicos marcan 2015 como el límite de «no retorno».

El mayor impedimento, según explicó la ministra española de Medio Ambiente, Elena Espinosa, estaba en la reducción de emisiones y todo indicaba que las únicas referencias a los recortes iban a ser las grandes cifras de 2050; esto es, al menos un 50% de reducción a nivel global y un 80% para los países ricos. Nada del corto plazo.

La decepción de Brasil

Los grandes obstáculos para que no se fijaran metas de reducción en 2020 han sido China y Brasil. El primero se entiende por su negativa a que su reducción de emisiones fuese auditada por la ONU, condición que ponen los países ricos para que pueda acceder a la financiación. De nada sirvieron las múltiples reuniones que mantuvo ayer Obama con el primer ministro Chino, Wen Jiabao. Las pegas de Brasil no se entienden, sobre todo después de que en su discurso ante el plenario el presidente Lula hiciera el papel de conciencia moral del planeta.

Sí se acordaron en cambio cifras de financiación para la mitigación y adaptación de los países en desarrollo.Un fondo multilateral de 30.000 millones de dólares para los próximos tres años y otro fondo que a partir de 2020 debe aportar 100.000 millones de dólares anuales. El documento matiza que tendrán preferencia los países en desarrollo más vulnerables y cita los países menos desarrollados, los pequeños estados insulares y África.

Las razones para este acuerdo de mínimos las expresó muy bien ayer el ministro sueco de Medio Ambiente, Andreas Carlgren: el bloqueo de China por no permitir que se verifique su reducción de emisiones y que Estados Unidos esperara a última hora para proponer una oferta mejorada. El papel más ambicioso, pero que no sirvió contra los dos gigantes, fue el de la Unión Europea.

Un trabajo que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien continuaba participando anoche en la reunión, calificó de «coherente, serio y riguroso» y, sin duda, el «más ambicioso y responsable».

Fuente:    ABC.ESTIMESONLINE

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