Una red de mentiras sobre el cambio climático

Unos e-mails robados por «hackers» a algunos de los gurús internacionales del cambio climático han desatado una tormenta mediática que ha cruzado todo el planeta.

“El robo de correos electrónicos a varios científicos, gurús del calentamiento global, destapa que se han trucado datos para reafirmar las tesis apocalípticas. La mayoría de los reputados investigadores ha declinado hablar, aunque casi todos han reconocido su autoría.”

A menos de dos semanas de que comience en Copenhague la cumbre que debía rubricar la «pax verde», los negacionistas del calentamiento global han encontrado –más que encontrado parece buscado– munición para desmontar el apocalipsis climático. Los escépticos del calentamiento global han aprovechado algunas de las frases extraídas de los mensajes de los prestigiosos científicos para fomentar la teoría conspiratoria que apunta a que algunos investigadores han manipulado sus propias teorías. Lo cierto es que los e-mails son algo más que comprometedores.

Hay transcripciones literales de mensajes en los que los investigadores hablan de «usar trucos para ocultar el descenso de las temperaturas» o que se dejó de utilizar la medición de temperaturas de los anillos de los árboles «porque no confirmaban los datos de los termómetros».

Especialmente señalados por sus textos, que parecen dejar en evidencia a los autores de los mismos, han quedado Phil Jones y Michael Mann. El primero es el director del Climate Research Unit, de la Universidad de East Anglia (una de las instituciones que más informes ha presentado para demostrar la gravedad del calentamiento global). El segundo es uno de los autores más importantes del IPCC (Panel Intergubernamental de la ONU),  y a él se debe la conocida como «curva del palo de hockey que abría el informe de 2001», explica el  climatólogo español Antón Uriarte en su blog.

Los e-mails indiscretos

Entre los más de 62 megas que los hackers han robado y hecho públicos hay afirmaciones excesivamente comprometidas para sus reputados autores. Como por ejemplo un correo electrónico enviado por Phil Jones a Michael Mann en el que se explica lo siguiente: «Acabo de completar el truco de ‘‘Nature’’ de Mike de añadir a las temperaturas reales de cada serie de los últimos 20 años (por ejemplo de 1981 en adelante) y desde 1961 para Keith para ocultar el descenso».

«El mensaje se refiere a a la técnica utilizada para estimar la temperatura del pasado utilizando registros naturales –en este caso los anillos de los árboles–. Estos registros fueron claves para un importante artículo de «Nature» en 1998 que reconstruía la temperatura de los últimos 600 años.

La técnica se extendió después hasta 1.000 años y produjo el famoso gráfico del «palo de hockey», que demostraba que el registro moderno de temperaturas era poco corriente, explican en el periódico británico «The Guardian».

Otro ejemplo es un e-mail enviado por Michael Mann a Phil Jones. «Éste es el  peligro de haber criticado a los escépticos por no publicar en la literatura de “revisión por pares” (varios expertos revisan los textos publicados).

Obviamente, han encontrado la solución: ¡tomar el control de toda la revista! Y ahora, ¿qué hacemos? Creo que tenemos que dejar de considerar “Climate Research” como una revista seria. Quizá debemos alentar a nuestros colegas investigadores que ya no presenten artículos, o citen textos, que hayan aparecido en este revista». En este caso Mann se refiere a un artículo negacionista que se publicó en la revista en 2003 y que ponía en duda el calentamiento global.

Sistema inadecuado

Uno de los correos que más polémica ha levantado lo envía Kevin Trenberth, del Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas (Estados Unidos), a Michael Mann. «El hecho es que no podemos explicar la falta de calentamiento. Es ridículo que no podamos. Los datos Ceres publicados en el suplemento de agosto BAMS 09 en 2008 demuestran que puede haber incluso más calentamiento: pero los datos son ciertamente erróneos. Nuestro sistema de observación es inadecuado».

El e-mail habla de una discusión por e-mail por un artículo on-line de la BBC sobre la aparente bajada del calentamiento global en fechas recientes, que los científicos dicen forma parte de la variabilidad natural y no afecta a los principios del cambio climático. Según el intercambio publicado, Tom Wigley, de la Corporación Universitaria para Investigación Atmosférica, dice que no  está de acuerdo con Kevin Trenberth.

Por último, aunque los ejemplos son innumerables, hay un correo de Jones a Mann en el que se pone en evidencia los textos  científicos que se han admitido en los trabajos del IPCC. «El otro artículo de MM es simplemente basura (otra vez De Freit). No podría ver ninguno de estos artículos en el próximo informe de la IPCC. Kevin y yo les mantendremos fuera de la literatura de calidad, incluso aunque tengamos que redefinirla». Aquí se refieren e dos científicos (MM) que publicaron artículos escépticos en la revista «Climate Research», de la que Freitas era director.

Tras toda la tormenta desatada, Michael Mann reconoció en el «New York Times» que los e-mails son suyos, pero matizó algunas expresiones. «‘‘Truco’’ no es una expresión negativa, en el lenguaje científico se usa como forma de solventar un problema y no como un secreto», explicó Mann al rotativo norteamericano. Una excepción, ya que el resto de científicos implicados han declinado ofrecer una explicación a los medios. La polémica llega a las puertas de la crucial cumbre de Copenhague.

 

ANÁLISIS:

Una grave denuncia que no debe ocultar un problema científico muy aceptado

– ¿Demuestran los e-mails que el cambio climático es una farsa?
–No deben confundirse las acciones de un grupo  de relevantes científicos con todo el trabajo hecho por el resto de la comunidad internacional. El calentamiento global ha sido admitido por todos los países, tras un trabajo realizado por miles de investigadores y presentado ante la ONU. Poner en duda la existenica del cambio climático y la influencia del hombre en ese proceso es creer en un gran engaño en el que habrían participado todos.

– ¿Se han censurado las investigaciones negacionistas?
–Parece evidente que sí. Cualquier duda sobre el cambio climático o sobre sus teorías más apocalípticas es considerada una herejía interesada por la mayor parte de la opinión pública. Ningún gobierno podría haberles dado crédito sin haber sido lapidado mediáticamente. Quizá sólo hay que  aceptar que el escenario ha podido moverse (la temperatura no está aumentando como se pensaba, dicen algunos estudios).

– ¿Hay importantes intereses económicos en juego?
–Sin duda. Las negociaciones entre los distintos países se estancan no por criterios científicos, sino por problemas de financiación y desarrollo. En la próxima Cumbre de Copenhague parece que no saldrá un acuerdo que obligue a reducir emisiones de CO2. No hay consenso sobre quién pagará los costes, nadie quiere.

– ¿Hay que actuar ya?
–Los científicos y políticos dicen que sí. Entonces, ¿por qué parece tan difícil un acuerdo en un tema que supone una amenaza global? ¿Se lo creen?

Fuente:    LARAZON

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